lunes, 7 de julio de 2008

Tú lo has querido

"Cuando llegues a casa, te estaré esperando."

Ostias! Lo que no imaginaba yo era COMO me estaba esperando.


Desnudo sobre la cama, perfumado todo su cuerpo... Se había vendado los ojos, y autoimpuesto las esposas (que le dejaron una pequeña marca por haberlas apretado demasiado). Había encendido las velas, y me había dejado "nuestro cofre de juguetes" bien a mano.

Cuando abrí la puerta y lo ví, algo completamente nuevo se apoderó de mí. Le hice esperar. Me desnudé en otra habitación, incluso abrí el cofre y dejé preparados mis juguetitos. Así, espero casi 10 minutos.

Cogí mi pequeño vibrador anal, y comencé a pasárselo por los huevos. Él empezó a gemir y a pedirme que se la chupara. Yo, metida en demasía en mi papel, abrí de nuevo el cofre para taparle la boca con una tela de color púrpura. Esa noche, SOLO hablaría yo.

Mientras pasaba el pequeño vibrador por su polla, le iba contando los detalles de lo que haría.

"Voy a meterme esta cosita en el culo, para ir abriéndolo despacito, y así poder meterme toda tu polla."

Se lo iba contando, y al ratito empecé a hacerlo. Cuando le dejé un poco de lado para dedicarme a mí sóla, empezó a gemir en señal de protesta. Y ahí comenzaron SUS azotes. No fueron muchos. Los suficientes. Dejó de gemir como protesta, para empezar a gemir de placer, en el mismo momento en que metí toda su verga en mi boca, y empecé a comerla y morderla con verdadero éxtasis.

Entonces me levanté. Abrí el cofre y cogí mi juguete grande, mi amiguito perfecto.

Lo metí en mi coño, mientras rozaba mis tetas contra su polla. Para ese momento, él trataba de tocarme, con las manos aún esposadas. Empujé sus brazos hacia atrás, y volví a azotarle... hay hombres que nunca aprenden...

Me senté sobre él, y le dije con voz muy seria que no se moviera. Que no se atreviera ni a respirar. Iba a penetrarme el culo con su polla, y quería que fuera un momento perfecto, sin molestas intromisiones. Despacio, muy despacio, fue entrando. Yo me iba sentando más y más cerca de su pubis, hasta que entró por completo y comencé a cabalgar.

Él quiso hablar, quiso moverse, quiso tocarme... y no pudo.

Sólo pudo tener un orgasmo terrible, que le dejó casi inconsciente por unos segundos.

Yo volví a azotarle. Por no esperar...

3 comentarios:

Kostas Kamaki dijo...

Leer esto a estas horas de la mañana te deja un puntito de felicidad para los salvajes deseos que vendrán más tarde.

Lenguetazos de felicidades

El dolape dijo...

Malena, siento una envidia terrible!!!. Quien puede ser el mortal que acompañe a esta diosa del Olimpo!!!!. Da igual a que hora leerlo, me quita la respiración cada vez que lo hago. Tuve que leerlo por partes, "no es bueno tener una erección en el trabajo".... Esperaré ansioso el próximo relato, si es que el corazón me lo permite!!!!!

Malena dijo...

Kostas: bienvenido a mi rincón.
Hombre, yo considero que... no deja de ser una buena forma de empezar el día, ¿no?

BeXos.